← Misterio
Misterio Español 7 capítulos

Leer El crimen y el castigo online gratis

de Fyodor Dostoyevsky

Portada de El crimen y el castigo de Fyodor Dostoyevsky

--¡Eh, pardiez, espera, aguarda! El que lanzaba estas voces acababa de salir de un cuarto situado en los pisos inferiores y bajaba a saltos gritando: --¡Mitka! ¡Mitka! ¡Mitka! ¡El demonio se lleve a ese loco! La distancia no permitió oír más. El hombre que profería aquellas exclamaciones estaba ya lejos de la casa. El silencio se restableció; pero apenas hab…

Así empieza

Raskolnikoff estuvo mucho tiempo acostado. A veces salía de su
somnolencia y observaba que la noche estaba muy avanzada; pero no se
le ocurría la idea de levantarse. Luego notó que empezaba a amanecer.
Echado boca arriba en el sofá, no había podido recobrarse de la especie
de letargo en que se hallaba sumido. De pronto oyó gritos terribles y
desesperados que sonaban en la calle: eran las mismas voces que daba
todas las noches a las dos, bajo sus ventanas, la gente que salía de
las tabernas.

Aquel ruido le despertó.

--¡Ah, son borrachos!--pensó--. Las dos--y sintió un brusco sobresalto,
como si le hubiesen levantado con violencia del sofá--. ¡Cómo! ¡Las dos
ya!--Se sentó en el diván y lo recordó todo.

En el primer momento creyó que se volvía loco. Sentía mucho frío, que
procedía, sin duda, de la fiebre que le había asaltado durante el
sueño. Ahora tiritaba de tal modo que le castañeteaban los dientes.
Abrió la puerta y se puso a escuchar; todo dormía en la casa. Echó
una mirada sobre su persona y en derredor suyo. ¿Cómo, el día antes,
al entrar en su habitación, se le olvidó de cerrar la puerta con
el pestillo? ¿Por qué se había echado en el sofá, no solamente sin
desnudarse, sino hasta con el sombrero puesto? Este había rodado por
el suelo. «Si alguno entrase aquí, qué pensaría? De seguro me creería
borracho; pero...»

Se acercó a la ventana. Era ya día claro. El joven se examinó de
pies a cabeza para ver si tenía alguna mancha en la ropa; pero no se
podía fiar de una inspección hecha de aquel modo; siempre temblando,
se desnudó y miró de nuevo su ropa con el mayor cuidado. Por exceso
de precaución repitió este examen tres veces seguidas. No descubrió
nada, excepto algunas gotas de sangre coagulada en la parte baja del
pantalón, cuyos bordes estaban rotos y deshilach

… sigue leyendo gratis en el lector inmersivo de Mirrow.

Léelo gratis en Mirrow

El crimen y el castigo completo, con atmósfera de vídeo y sonido. Sin descargas.

Leer gratis ahora

Más misterio gratis